Cuando
la oscuridad desciende lentamente sobre las criptas del panteón municipal de
Pachuca, entre las seis y las siete de la noche, quienes permanecen dentro
antes de que sus altas rejas metálicas se cierren fríamente, han asegurado ser
testigos de un fenómeno maravilloso al mismo tiempo que aterrador.
Según
cuentan todavía, unos temerosos y otros simplemente incrédulos, cuando estaban
a punto de salir del panteón, justo antes del pesado cierre de las rejas,
después haber pasado a rezar por algún ser querido que descansa en esos
terrenos, en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús empiezan a escucharse los
susurros del viento suavemente. La luz de algunas velas o cirios se agita
repentinamente con blando titubeo en las manos de sus piadosos portadores. Esta
es la señal de que se debe abandonar el sagrado recinto inmediatamente, pues
quienes permanezcan más tiempo del necesario habrán de sufrir las consecuencias
de su desconocimiento del fenómeno que enseguida se manifestará.
Algún
trabajador del lugar se asoma en la entrada de la capilla para apresurar a los
compungidos familiares de las almas que ahí descansan. Pero, aunque él mismo ha
sido víctima de sus alucinaciones de ultratumba, no menciona el acontecimiento
inminente, sólo advierte con voz atronadora que ya es hora de cerrar el
panteón.
Al
abandonar la capilla, los demorados visitantes ven entonces, cómo las sombra de
la puerta del panteón se esfuma para confundirse con la total oscuridad que cubre la blancura
de las criptas con amenazadora rapidez. Y al girar la cabeza para despedirse
por última vez del santo de la capilla, no alcanzan a realizar los movimientos
de la cruz con la mano, pues de la entrada se desliza una débil neblina de
pálido resplandor. En segundos, el vapor luminoso se contorsiona en el aire
hasta revelar la figura de un espectro alucinante. Conforme va tomando forma,
los empavorecidos visitantes intentan dar pasos hacia la puerta sin poder dejar
de mirar aquella luz vaporosa transfigurada en una mujer cuyo rostro les causa
una tristeza incomprensible antes que miedo. Pero aun así, prefieren salir
corriendo antes que el mismo sepulturero que los apresuró, con su rostro
inexpresivo y la mirada impávida, cierre las rejas…
LA MUJER DEL PANTEÓN 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑎𝑑𝑎𝑝𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑜𝑟𝑖𝑔𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑒 𝐽𝑜𝑠𝑒́ 𝑆𝑎́𝑛𝑐ℎ𝑒𝑧 𝑍𝑎𝑣𝑎𝑙𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑙𝑎 𝑝𝑎́𝑔𝑖𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝐹𝑎𝑐𝑒𝑏𝑜𝑜𝑘 “𝑝𝑎𝑐ℎ𝑢𝑐𝑎𝑙𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑎𝑖𝑟𝑜𝑠𝑎”, 𝑏𝑎𝑠𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑙𝑒𝑦𝑒𝑛𝑑𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑑𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙 𝑝𝑎𝑐ℎ𝑢𝑞𝑢𝑒𝑛̃𝑎.
𝒄𝒐𝒑𝒚𝒓𝒊𝒈𝒉𝒕 © 2023 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒂𝒅𝒂𝒑𝒕𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝑱𝒐𝒔𝒆́ 𝑺𝒂́𝒏𝒄𝒉𝒆𝒛 𝒁𝒂𝒗𝒂𝒍𝒂
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